18.5.16


AGUANTÓ EL ALUVIÓN

18.5.16

 | CAB 0 - CAVS 0 | Meritorio empate del conjunto de Bassedas, que ya lleva 5 sin perder (y sin que le conviertan goles). Pobre desde la generación, pero salvado por actuaciones fantásticas bajo los tres palos. Eso es Vélez, un vaivén de emociones.


La chance era clara: mantener esta racha sin conocer la derrota, la cual imprimía aires de optimismo y, sobre todo, tranquilidad de cara al año que viene. Pasaba casi como desapercibido el hecho de mantener el arco en cero. Hoy es una realidad innegable y altamente rescatable: la zona defensiva evolucionó positivamente.  

Parada difícil para el equipo. Banfield, un equipo que quizás consiguió menos de lo que – a priori – merece fue quien  tomó el protagonismo poniendo varias veces en situación de peligro a la defensa. Ésta, fue la que respondió con gran altura para neutralizar las embestidas: la concentración – virtud adquirida en el último tiempo a raíz de la resolución de errores que eran comunes e infantiles – permitió que tanto Nasuti como Gianetti (una de las figuras del equipo en este torneo) estén ágiles y bichos para frenar a Silva y Simeone. Pavada de prueba, por suerte superada. Por las bandas, la cosa fue un poco más adversa. Tanto Pérez como Tripichio – aunque en menor medida – sufrieron varias veces el ataque, doblegado, de Banfield. Ese fue el punto más flaco de Vélez, y el arma más fuerte del rival para poner en riesgo el cero. Y en frente a todo esto, por las pocas veces que Banfield pudo entrar hasta la expulsión de Damián Pérez, estaba el resguardo asegurado de Aguerre, en un nivel excepcional. Luego, lastimosamente lesionado, tuvo que salir. Sin embargo, la responsabilidad fue asumida y más que aprobada por Yordan, manteniendo esa idiosincrasia del Club en hacer surgir de la cantera materia prima que den autoridad y esperanza.

Apenas alguna jugada aislada en ataque – como la insólita carambola que se dio en el arranque del segundo tiempo – completó el partido que en el inconsciente seguro será recordado por las actuaciones de los arqueros acompañadas con un “¡Zafamos!”. Y esa es una conclusión bastante cercana al transcurso y a la realidad del partido. Sufrió en demasía, y con razón. No tuvo un jugador que enlace las pelotas pocas veces recuperadas por Somoza y Desábato – más preocupados por ayudar a la defensa -  para generar ataque.

Concluyó así con su último partido de visitante en el torneo, territorio que le fue muchas veces más favorable y absorbió, claro, la presión de jugar en el Amalfitani dejando una buena imagen. Para cerrar, y dejar tranquilo al hincha, deberá responder con autoridad frente a Patronato el sábado próximo. En esta especie de juego de azar que es Vélez, esperemos que esta vez la ruleta marque una victoria bien lograda. 


Escrito por Franco Vignozzi (@FranVignozzi en Twitter).