1.3.16


CON MUCHO CORAJE

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 | CAVS 2 - GELP 1 | Una característica que empieza a hacerse cada vez más común en el equipo de Bassedas: el carácter. Con él, Vélez lleva adelante los partidos que se le ponen cuesta arriba. Esta vez, con el agónico gol del debutante Stelcaldo, Vélez se llevó los tres puntos de Liniers y se permite, por qué no, soñar.


Y es que esta revolución bassedista cambió el espíritu del equipo. Vélez se está encontrando con sí mismo; buscando el punto fuerte que le dé los resultados. En el mientras tanto, hay algo que viene de raíz en esa búsqueda y es lo mencionado anteriormente. Carácter, coraje, sangre o huevos. Todos esos adjetivos son aceptados y bien implementados a la hora de hablar del equipo de Bassedas. Te contagia, te empuja hacia adelante, sabiendo que con una corajeada, el equipo te devuelve la sonrisa. A veces pasajera, pero, hasta ahora, más veces exitosa. 

Desde lo que es propiamente futbolístico, quizás una leve alarma se encienda. Vélez tiene mucho más de lo que quisiera para mejorar. Sus jugadores alternan buenas y malas en casi todos los sectores, lo que termina siendo contraproducente para aquellos que están en un muy buen nivel, como Toledo o Pavone, o buscan re-encontrarse, como Correa. Esos altibajos generan que el juego a veces se estanque, claro, por no poder proyectar el fútbol ni la idea que el entrenador quiere. Es ahí cuando se enciende esa alarma de la que hablo: Vélez, por momentos, es un equipo muy vulnerable e inocente. El claro ejemplo fue el partido que hicieron el Coco y Alvarenga; ambos casi no trascendieron en más que una o dos jugadas, las cuales, como si fuera poco, quedaron aisladas. Apenas chispazos de un Correa que siempre te demuestra potrero, pero nada más. Un poco más atrevido estuvo Toledo, cuándo no. El pibe ya dejó demostrado que está en un gran momento y es una de las piezas fundamentales de este Vélez agresivo y punzante por momentos: a la hora de la contra – principal arma -, siempre él es el que desequilibra y genera peligro. Y digo "una de las piezas", porque Pavone completa ese tándem, aunque a veces esté demasiado solo, preocupándose por fajarse entre los centrales rivales, como lo fue frente a Gimnasia: casi sin acción el Tanque, que en las pocas que tuvo, no obstante, colaboró con sus clásicas aguantadas de espaldas para descargar. Ninguna clara para él. 

Si desde mi humilde lugar tuviera que elegir una figura, me inclinaría lógicamente por Blas Cáceres. No sólo por su golazo, sino también por su entrega y su vocación en la marca. No hay característica que enaltezca más a un mediocampista que tirarse al piso a barrer, llevarse la pelota, y luego entregársela a un compañero. Todo eso, y más, hizo el paraguayo en su primer partido desde el arranque. Por suerte, contó con un gran apoyo, como lo fue Somoza: Leandro es el primer preocupado por levantar el nivel, y lo está demostrando. Se está acoplando muy bien al equipo, aunque su acompañante en el medio varíe. Quitando esa obstrucción que muchos creían que le iba a generar la edad (35), la madurez en su juego hace que inclusive se encuentre con confianza para meterse entre los centrales y buscar la pelota para ser partícipe a la hora de buscar el ataque. 

La defensa es quien enciende esa alarma de la que se hablaba. Si bien lo encuentra bien parado y firme en muchas situaciones, en tantas otras peca por ser inocente. Los fallos en las salidas y coberturas, siempre le generaron un gol (Sarmiento, San Lorenzo y Gimnasia). En algunas otras situaciones, los centrales tuvieron que llegar con el último suspiro a tapar el tiro de un jugador. Vélez a veces juega al extremo en la defensa, y eso conlleva también, un golpe anímico importante. 

Después de tanta lucha, Vélez se llevó el partido con mucha hombría y fortuna. Ese centro de Stelcaldo, que por suerte no fue desviado por nadie, colmó de alegría el Amalfitani. El hincha se reencontró con el equipo. Pese a que todavía hay mucho por mejorar, la garra que demuestra Vélez hace que uno siempre tenga un resquicio de esperanza. No es para menos.


Escrito por Franco Vignozzi (@FranVignozzi en Twitter).