5.10.15


JUGADOR POR JUGADOR

5.10.15

 | CAVS 1 - CANCH 2 | En el marco de la vigésimo séptima fecha del Torneo 2015, Vélez cayó 2-1 ante Nueva Chicago en Liniers. Madrugó Amor a los dos minutos, pero Carrasco y Gagliardi lo dieron vuelta para los de Mataderos. Oscuro presente de los dirigidos por Miguel Ángel Russo.


Alan Aguerre (5): Aceptable labor del capitán. Nada que hacer en los goles del rival, fueron fallas defensivas de sus compañeros. Respondió cuando debió hacerlo como actor principal. Se animó, sobre el final, a ir en busca de un cabezazo heroico. Es de los (muy) pocos rescatables en este semestre espantoso.

Matías Pérez Acuña (3): Muy mal partido. Sobrepasado de revoluciones. Flojo para la marca y sin ideas en la proyección. Es un jugador predecible, que carece de planes alternativos. Un lateral debe tener mayor inventiva, no caer siempre en el centro al área. Tiene gran culpabilidad en el segundo gol: pierde a Gagliardi, quien la termina empujando con suma tranquilidad. Debe levantar cuanto antes o Tripichio se adueñará del puesto.

Emiliano Amor (5): Ciclotímica tarea del primer central. Pese a eso, de lo más restacable. A los dos minutos hizo el gol. Con algo de fortuna, pero gol suyo al fin. Tuvo un primer tiempo muy bueno, en donde parecía erguirse como figura. En esa primera mitad, ganó de arriba y de abajo, interceptó con firmeza e incluso subió la pelota en más de una ocasión. Como negativo, quizá fue algo tardía su reacción en el tanto de Carrasco, pero nadie esperaba un pase de Somoza allí. En el complemento alternó buenas con malas. Pudo vestirse de héroe sobre el cierre, cuando tuvo el empate, pero Lanzilotta se lo negó. La palabra ciclotimia, mencionada en el comienzo, es la más indicaba para describirlo. Tiene cortes y anticipos dignos de un central de gran jerarquía y experiencia, y también errores de un chico de inferiores. Está en él demostrar cuál es verdaderamente.

Lautaro Giannetti (3): Feo lo suyo. Lento, dubitativo y errático. La parsimonia que lo caracteriza, fue la que lo catapultó como principal responsable en el segundo gol visitante. Despejó con suma liviandad y fue interceptado por Vera, quien terminó enviando el pase para que el ocho verdinegro la empuje hacia la red. No tiene la capacidad técnica ni táctica para jugar con el temple que sostiene. No da seguridad cuando le toca quedar como último hombre. Tiene muchísimo para mejorar.

Fausto Grillo (4): Es doblemente complicado puntuar a un jugador que no se desempeña en su puesto natural. A Fausto hoy Vélez lo necesita en el andarivel izquierdo y allí no muestra su mejor faceta el aguerrido barilochense. La actitud no la negocia y eso es algo que el hincha agradece. Fue uno de los pocos, si no el único, que entendió que este partido se jugaba con el cuchillo entre los dientes. Pero no alcanza. Le está costando en el retroceso. Se manda mucho al ataque, a saber si por pedido de Russo o iniciativa propia, y el rival juega mucho a su espalda. No tiene un volante que lo ayude, por eso queda aún más al descubierto. Cuando esté para volver Pérez, habría que probarlo de marcador central.

Leandro Somoza (2): El peor jugador de la cancha, otra vez. Le sirvió el empate a Chicago en bandeja, con un error táctico muy grosero. Entregó más de la mitad de los pases mal. No aporta volumen de juego, clave en un volante central. No se hace eje, no conduce. Corre, pero mal. No recupera pelotas. Baliño le perdonó la vida y no lo expulsó, cuando le correspondía por doble amarilla en el final. No hace nada bien. No puede jugar de titular bajo ningún concepto.

Lucas Romero (4): En los 36 minutos que estuvo en cancha, se lo notó en la misma sintonía con que venía: poco claro con la pelota en los pies y algo perdido posicionalmente. Debió abandonar el campo por un golpe en el tobillo. Le realizarán estudios en la semana, ojalá no sea nada grave.

Hernán Toledo (5): Con poquito le alcanzó para ser el mejor de Vélez. Con muy poco. Destaca porque fue el único que nunca se escondió y la pidió en todo momento. En la primera mitad, le faltó confianza. En la segunda, le sobró. Se tuvo tanta fe, que no la largó. Tiene explosión, gambeta y velocidad. Con el correr de los partidos irá ganando experiencia y sabrá cuándo conviene desequilibrar y cuándo dar el pase al compañero. Apareció casi sin esperarlo y se está ganando su lugar.

Yamil Asad (3): Nuevo partido olvidable para el Turquito. Comenzó moviéndose suelto, donde mejor lo hace. Pero nunca gravitó. No jugó ni hizo jugar. Careció de movilidad y las pocas pelotas que tocó, las entregó de forma defectuosa. Tras la salida de Romero, Russo lo ubicó de doble cinco y su rendimiento siguió el mismo curso. Por si fuera poco, se lo notó demasiado blandito, falto de actitud. En éste Vélez, imperdonable.

Nicolás Delgadillo (4): Nivel parecido a Toledo, pero con la diferencia de haber jugado menos. Russo, increíblemente, lo sacó de nuevo mediado el complemento. Si bien es cierto que insinuó más de lo que mostró, no se debe sacar tan rápido a un futbolista con sus características. Al igual que Tole, le falta rodaje para ir animándose cada vez más. Cuando se convenza de sus condiciones y encare con decisión y tire diagonales hacia adentro, será pieza trascendental en el ataque velezano. Paciencia, tiene dieciocho años recién cumplidos.

Milton Caraglio (4): Es el nueve de un equipo que no tiene circuito de juego. No tiene nadie que le de una asistencia, ni le tire un centro a la cabeza. Dentro de eso, hace lo que puede pivoteando y descargando. Se faja con todos los defensores rivales, hace un trabajo de desgaste muy importante. Pero éste no fue su mejor partido, participó poco y mal.

Agustín Doffo (4): Vio acción debido a la molestia del Perro Romero. Russo explicó que lo mandó al terreno de juego buscando una asociación con Yamil. Nunca llegó. Es cierto que es otro de los que, teniendo un buen partido o no, las pide siempre. Pero estuvo llamativamente errático en el primer pase. Suele rendir mejor viniendo desde el banco, pero no fue el caso. Tuvo el remate en dos ocasiones, pero prefirió abrir la cancha. Ese es su mayor déficit: no patear al arco. Por su posición y habilidad, debe hacerlo.

Roberto Nanni (3): Ingresó al verde césped a los 53 minutos por Delgadillo. No logra culminar bien una jugada. Se tira atrás a buscar la pelota y se la quitan o entrega mal. Cuando se mete al área, le ganan con facilidad de arriba también. Lento, pesado y tosco. No le brinda nada al equipo. Volvió a tener una clara, pero la dilapidó rematando de manera imperfecta. No se entiende por qué el entrenador lo prefiere por sobre el Cabezón Vázquez.

Iván Bella (3): Jugó algo más de veinte minutos, en reemplazo de Delgadillo. El técnico lo ubicó de volante por la derecha, para que enganche y busque el remate de larga distancia. Pero no rinde, tarda muchísimo en acomodarse para su pierna hábil. Deslucido, apático y poco sacrificado. Es otro de los que no aporta nada y juega por la chapa de tener más partidos en su currículum.

Escrito por Emilio Carranza (@EmiCarranza11 en Twitter).