20.9.15


DESBORDADO

20.9.15

 | CAVS 0 - ELP 1 | Un fútbol sin ideas, un equipo sin rumbo y una cabeza táctica que parece no funcionar. Eso es Vélez: un exceso de errores que sólo dejan más preocupado al hincha. Esta vez (inicio más que repetitivo), fue Estudiantes. Con muy poco, se llevó los tres puntos. Fue 1-0. ¿Se puede caer más bajo?


Sin escarmientos, Vélez deja un papel paupérrimo tras cada semana. Variando – sin importancia – entre local y visitante; el equipo alterna entre jugadores y táctica sin ningún éxito. Choca con sí mismo, y eso lo lastima hasta tal punto de dejarse dominar. Solamente con ganas, el rival de turno puede llevarse la victoria contra Vélez: ¡Pasen! El Fortín está en oferta. 

El resucitado Estudiantes hizo lo suyo: se acopló a nuestro juego friccionado y jugó con el nerviosismo que había en el Amalfitani. En el momento justo, golpeó, y cuando Vélez quiso dar réplica, se encontró con una pared (construida también desde la falta de confianza) que le hizo cuesta arriba el partido. No tuvo ganas ni fútbol, le faltó picardía y volvió a cometer los mismos errores infantiles. Una más y van...

Se me hace casi imposible analizar a un equipo que no genera, no defiende y solamente ataca por una golpeada inercia que lo hace actuar sin armas. Pero en cuanto al despliegue, que después de todo es lo que importa, el equipo muestra una imagen deplorable: como moneda corriente, falla a la hora de marcar y deja campo abierto al rival. Hoy, el medio campo que tanto equilibrio supo dar en algunas ocasiones, se ve opacado por la falta de efectividad del ataque (aunque ese punto parece haber mejorado bastante), y la mala imagen defensiva. El equipo es un dominó de errores.

Sin más que "ganas de", una nueva pregunta me suena en la cabeza: ¿Hasta qué punto es culpa de Russo?. Una evidente desconexión deja en claro el déficit de fútbol que tiene Vélez. Falla desde arriba, sí, pero también actúan mal los protagonistas; éste presente es de todos – aunque gran parte se la lleve Miguel Ángel Russo -.

Escrito por Franco Vignozzi (@FranVignozzi en Twitter).