8.5.16


MONITO VARGAS: "PROMETO DEFENDER LA CAMISETA A MUERTE"

8.5.16

 | MANO A MANO | Vélez Gigante tuvo la chance de charlar a solas con Matías Vargas, una de las joyitas de la cantera velezana. En aquel entonces, se entusiasmaba con sus primeras prácticas en Primera.


- ¿Cuáles fueron tus comienzos en el fútbol?
Yo de chico (5/6 años) no era muy fanático, el que jugaba y tenía más pinta de la familia era mi hermano. De a poco me fui metiendo. Me llevó mi papá a la escuelita "A.M.E.L" en San Martín (Mendoza) y empecé. Al principio corría, era bruto, nada más. Después con 8/9 años me empezó a ir un poquito mejor y pasé a San Martín de Mendoza. De ahí, previo paso por Europa, llegué a Vélez. 

- ¿Cómo llegaste a Vélez y por intermedio de quién?
Fue en 2009 gracias a Sebastián Pait. Hizo una prueba en Mendoza y me trajo. Llegué acá al club, hice otra prueba y ya el primer día me dijeron que me querían. Al mes y medio, dos meses, vine con mi viejo y me ficharon. Pero no podía venir a vivir acá porque era muy chiquito. Entonces me fui a Independiente Rivadavia. Ahí participé de campeonatos paralelos en los que no hacía falta estar fichado para el club. Así estuve dos años. Y en 2011 llegué a la pensión.

- ¿Cómo es el paso de vivir con toda tu familia en Mendoza a venir a Buenos Aires y compartir casi todo con chicos que no conocés?
La verdad que cuesta bastante. Chocan muchos las realidades, la cultura y el respeto que a cada uno nos han inculcado. Cuesta mucho, pero después va pasando. Igual yo hasta ahora me sigo enojando a veces, por ejemplo cuando querés dormir y hay música. Fue muy difícil los primeros días, pero tenía mucha ilusión apenas llegué y eso por suerte pesó más.

- ¿Cómo vivió tu familia ese cambio?
A las que más le costó fueron a mi mamá y a mi hermanita. Ella tiene ocho años y desde los cuatro que estoy acá que no nos vemos tanto. Nosotros éramos muy unidos y sufrió mucho. Mi mamá cuando vino me demostró que estaba contenta, pero después me enteré que lloró todo el viaje de vuelta a Mendoza.

- ¿Por qué te dicen Monito?
Es un apodo que traigo por herencia, porque a mi viejo le decían Mono.

- ¿Cómo fueron tus primeros años en el club? ¿Cuál es tu análisis de Novena, Octava y Séptima?
En Novena mi cuerpo no estaba para competir en AFA. Era muy chiquito físicamente y se notaba mucha diferencia con los rivales. Ese año, el de Octava, y medio torneo de la Séptima, los jugué en Liga. Iba mucho al banco, estaba mal futbolísticamente. Hasta que una semana Diego Monarriz me llevó al banco de AFA. Jugamos contra Independiente Rivadavia, entré y di dos asistencias. Lo hice muy bien. Al siguiente partido fuimos a Santa Fe a jugar con Colón y volví a ir al banco. Arrancamos perdiendo 1-0 y el entrenador me puso en el entretiempo. Tuve la suerte de hacer un gol y dar otra asistencia. Creo que ahí comencé a ganarme el lugar.

- Por lo que contás, pasaste momentos complicados, ¿en quién te apoyabas cuando estabas medio bajoneado?
Fue mucha gente la que me ayudó en los malos momentos: mis viejos, que siempre quisieron lo mejor para mí, nunca me obligaron a hacer nada; Flavio Espósito que fue mi técnico en Novena, Octava y Séptima en Liga y también fue muy importante, me levantaba el ánimo cuando estaba mal y además me hizo crecer mucho futbolísticamente. Marcelo Romano y Carlos Figueroa también, me aconsejaron mucho. Amigos de la escuela, mucha gente que me quiere.

- El año pasado formaste parte de la Sexta de Marcelo Gómez que perdió el campeonato en las últimas fechas. ¿Cómo fue eso? ¿Qué aprendiste del Negro?
Fue un año en el que aprendimos todos mucho. Es un año clave, tenés que hacer el click para pasar de las categorías chicas a las grandes. El Negro nos supo llevar muy bien, nos enseñó mucho futbolísticamente. Creo que sacó lo mejor de muchos de la categoría. Haberme perdido el último partido fue un desastre, me quería matar. Me quedé en mi casa porque había fallecido mi abuela y no estaba bien cómo para jugar.

¿Cómo ves a la Quinta, tu división? Al menos el comienzo pareció costarles un poco más que el año pasado.
Tuvimos un problema con el tema del cierre de los partidos. Igual creo que en esta primera zona de clasificación, entre los jugadores no hay tanta motivación, te soy sincero. Por ahí vas un poco relajado y te encontrás con un equipo que te corre por todos lados. Y ahí cuesta. Quizá hacemos un gol y nos dejamos estar un poco. Eso es algo que tenemos que mejorar.

Sufrieron varios suspendidos, algunos castigos por parte del club y casos como el de Brizuela que se rompió los ligamentos; ¿cómo influyó todo eso en el grupo?
Las expulsiones en los primeros partidos se sintieron muchísimo. Son jugadores muy importantes los que faltaron, de los que mejor nivel tenían. Cuando volvieron estaban faltos de ritmo, entonces les costó a ellos y a todo el equipo también. Pero los compañeros que jugaron lo hicieron bien, tenemos mucho recambio.

La semana pasada debutó en Primera Nicolás Delgadillo. ¿Cómo lo tomaste? 
Con Nico siempre fuimos buenos compañeros, nos entendíamos muy bien en la cancha. Y cuando debutó con San Lorenzo me puse contento, porque es muy buen pibe. Le llegó en un gran momento. Creo que le hace falta un jugador como él a Vélez, que sea profundo y vaya por afuera. 

- ¿Cómo te definís como jugador?
Soy un enganche clásico, que intenta ser vertical, agarrar la pelota y asistir a los delanteros. Me gusta ir para adelante. Soy también un poco desequilibrante en el mano a mano, me gusta eso, romper líneas.

- ¿Cuál es tu principal virtud y en qué te falta mejorar aún?
El mano a mano, el arranque, poder sacarme jugadores de encima con cierta facilidad, creo que son mis principales virtudes. Y después tengo que aprender mucho a jugar de espaldas. La pegada, en pelota parada, también. Y la marca, más que nada en el retroceso. Eso está mucho en la cabeza, en pensar.

- ¿Y en cuánto al físico? ¿Creés que te falta formarte un poco más?
Yo estoy en desacuerdo con los profes de acá en Argentina. Me tocó estar en Europa y aprendí que el gimnasio no sirve de nada. Un poco para mantener, pero nada más. Vos mirás a los mejores jugadores de allá, Messi, Iniesta, por ejemplo, y a ninguno le hace falta estar trabado para marcar diferencias. A mí me insisten mucho con eso acá, me dicen que vaya al gimnasio. Pero yo siento que no lo necesito. Es más, en estos entrenamientos que tuve con Primera me di cuenta que no estoy mal. Me falta el roce, la picardía que tienen ellos, pero físicamente estoy bien.

- ¿Dónde jugaste en Europa?
Fui a jugar un campeonato en Algarve, Portugal. Hicieron una selección y me convocaron. Se hizo un combinado de jugadores de Mendoza y otros de acá de Buenos Aires. Era un torneo de un nivel importante, participaron Ajax, Arsenal, Milan, Benfica, Sporting de Lisboa y muchos otros grandes. Nos tocó perder en octavos de final, pero a mí me eligieron el mejor jugador del torneo.

- ¿A quién mirabas de chico y a quién seguís ahora? Ya sea dentro como fuera del club.
Cuando llegué acá estaba Maxi Moralez y me gustaba un montón. Jugaba en mi puesto y además es chiquito como yo, entonces me sentía muy identificado. Miro movimientos e intento aprender de muchos jugadores. Para mí el mejor enganche de la historia es Román (Riquelme). Muchos dicen del Diego (Maradona), Bochini, pero de los que vi yo, Riquelme. Lo disfruté y aprendí mucho de él.

- Antes marcaste que la Primera tiene un déficit por los costados. En tu posición, no solo en Vélez, sino en todo el fútbol argentino, no abundan los enganches. ¿Cómo lo ves?
Eso me da miedo. Me da miedo que me saquen a jugar a un costado. Creo que (Miguel) Russo es un técnico a la antigua y por ahí puede poner un enganche. La realidad es que no hay muchos tampoco. Y eso viene de Inferiores, donde la mayoría de los entrenadores usan mucho el sistema 4-4-2 y sacan a los buenos jugadores para los costados. Yo, la verdad, no sé cómo dure todo este tiempo como enganche. Y tengo ese temor. Yo por afuera pierdo mucho. Creo que el enganche no se tiene que perder en el fútbol. En Europa, si bien no juegan con enganches clásicos, tienen jugadores que lo parecen, como Iniesta, David Silva, que juegan un poquito atrás de los puntas.

- ¿Dentro de qué sistema táctico te sentís más cómodo?
Por mi posición, el 4-3-1-2. El 4-3-3 me gusta por el funcionamiento del equipo, pero capaz que no es lo mejor para mí. Dentro de ese esquema, yo me pondría de falso nueve, tirado un poco atrás. Pero el Negro (Gómez) me mandaba al medio, para arrancar de atrás y llevar la pelota hacia adelante. Otro que me gusta es el 3-4-1-2, porque agarrás la pelota y tenés dos compañeros adelante, dos al costado y los cincos atrás tuyo que van a correr todo, entonces no tendría que preocuparme tanto para la marca.

Debutaste en Reserva hace poco, ¿lo esperabas ahora o creés que se hizo esperar?
Lo esperé mucho el año pasado, pero en el final por la expulsión no pude ir. Sentía que estaba ya en un buen nivel como para que me lleven. Y este año arranqué muy bien, fui al banco contra Newell's y al otro día me lesioné en un entrenamiento. Volví en un nivel normal, no estaba jugando bien, no me sentía futbolísticamente bien como para subir. Y me llegó cuando menos me lo esperaba. Se dio todo junto, debutar en Reserva y participar también de prácticas con Primera.

¿Qué te dijo Russo en el primer entrenamiento?
Me dijo que me iba a empezar a tener en cuenta, que me iba a llamar para entrenar, pero que no me confíe, que me falta y que ahora es cuando más tengo que meterle. Y después me habló de un hecho en particular, como fue la derrota que tuvimos contra Boca Unidos en Corrientes. Me dijo: "ustedes son Vélez, no pueden perder con Boca Unidos, tienen que hacer valer la camiseta".

.- Habiendo tan pocos jugadores de experiencia en el primer equipo, ¿ustedes se ilusionan más con llegar?
Sí, claro. No sobran jugadores de experiencia. Y hay algunos chicos que no les ha tocado rendir de la mejor forma, una, dos, tres veces y entonces el entrenador tiene que mirar para abajo. Así le pasó a Nico Delgadillo.

¿Te sentís preparado física, futbolística y mentalmente?
Sí, preparado me siento. Pero con estos entrenamientos me di cuenta que me falta roce, intensidad, muchas cosas. Pero creo que eso se va ganando de a poco, teniendo las oportunidades. El salto, por lo que me contaron muchos, se pega de la nada.

- ¿Cómo sos fuera de una cancha de fútbol?
Molesto, muy jodón (risas). En la pensión era re tranquilo. Pero en el vestuario, en las comidas y en otros lados soy molesto, confianzudo, hago muchas bromas. Y a diferencia quizá de muchos compañeros, la fama y la farándula no me interesan para nada. No me interesa andar vestido muy fachero, con la mejor ropa, yo me pongo lo primero que encuentro. O los botines de colores que están de moda. A mí me gustan los botines negros o blancos, los clásicos, nada raro. Soy un chico normal que juega al fútbol.

- ¿Y qué significa el fútbol en tu vida?
Es casi todo. Le doy mucha importancia también al estudio. Creo que el fútbol no debe ser todo en la vida de una persona, porque cuando terminás tu carrera, hay muchos que se quedan sin nada, sin saber qué hacer. Yo estoy abierto a ver y hacer otras cosas por fuera del fútbol. Cuando termine el colegio, quiero ir a la facultad. No tengo decidido todavía qué, pero quiero estudiar. 

- ¿Quiénes son tus mejores amigos dentro del club?
Emma Cirrincione, que vino de Mendoza también. Y después están Fede Grosso, Fede Oliva, que hace muchos años que comparto muchas cosas con ellos.

¿Con qué jugador te gustaría compartir una cancha?
Mi ídolo es Lionel (Messi). Lo sigo desde siempre, lo defiendo mucho de toda la gente de acá que no lo valora. Es el mejor del Mundo.

- ¿Dónde y cómo te ves dentro de diez años?
Y, yo me tengo mucha confianza (risas). Me veo habiendo ganado una Libertadores con Vélez. Tengo ese sueño dentro del club. Siempre miré la Copa y es algo que me encanta. Vélez es un club grande y puede volver a ganarla.

- ¿Y tu sueño máximo como jugador?
Jugar y ganar un Mundial, sin dudas.

- ¿Te gustaría debutar en el Amalfitani o te da lo mismo?
No, no da igual, me gustaría debutar en el Amalfitani más que en cualquier otro lado.

- ¿Qué significa Vélez en tu vida? ¿Qué le podés prometer al hincha?
Vélez es todo para mí. Hace cinco años que vivo en la pensión, tengo la escuela, mis amigos, todo. Yo no nací de Vélez, pero me hice hincha acá adentro. Prometo defender la camiseta a muerte. Me voy a romper el lomo por el club y el equipo, para ganar y darle satisfacciones al hincha.


Entrevista por Emilio Carranza (@EmiCarranza11 en Twitter).
Fotografía por Ezequiel Ortega (@Eze_VG en Twitter).


Nota publicada el 25 de julio de 2015.