24.7.15


ESPARTANO EN LA PIEL

24.7.15

 | REDES SOCIALES | Uno de los jugadores del Fortín se tatuó este dibujo en su brazo izquierdo junto a una gran frase. Enterate quién fue y qué expresó debajo de semejante ilustración.



Quien grabó en su piel la imagen de un guerrero espartano es Fausto Grillo. Agregó además, debajo del retrato, la siguiente frase: "Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros".

El barilochense adoptó el apodo el 29 de abril de este año, cuando habló en Vélez Gigante Radio. "Un gran apodo encontraron, doy el visto bueno", afirmó entre risas aquel día.

Los espartanos (mayoritariamente de origen dorio) eran la fuerza militar de Esparta, una de las polis más importantes de la antigua Grecia, ubicada en el Sur de la región del Peloponeso y a orillas del río Eurotas. Si en algo se destacaban los allí nacidos, era en la excelencia para el combate. Desde pequeños entrenaban a los niños para que fueran los mejores guerreros. Los sometían a ejercicios físicos tan rigurosos que, con el paso del tiempo, proveían a los menores de mayor fuerza, energía y flexibilidad en sus músculos, como así también la capacidad de resistencia para sostenerse en los momentos más delicados. Los que no cumplían con los patrones físicos requeridos para un guerrero, eran sacrificados arrojándolos desde el monte Taigeto. Pero no solo eran duros corporalmente hablando, si no también muy inteligentes. Los espartanos luchaban con similares armas que la gran mayoría de los griegos, pero contaban con disciplina y distintas tácticas en la lucha que otros carecían. Eso llevó a que derrotaran a ejércitos ampliamente superiores en número. En aquella época se solía decir que: "un soldado espartano representa varios hombres de otros estados". Gracias a su enorme y destacado poderío bélico, Esparta fue una de las ciudades que lideraron a los aliados griegos durante las Guerras Médicas con los Persas. No hay dudas que fueron los mejores guerreros de la Antigua Grecia, los más temidos.

¿En qué se relacionan con Fausto? Él mismo lo justificó en aquella misma comunicación: "Soy aguerrido, no voy a dar nunca una pelota por perdida y voy a dejar el alma hasta que termine el partido. Me caracterizo por ir para adelante. Se me sale un poco la cadena, quiero ganar siempre. Quiero llevarme el mundo por delante adentro de la cancha".

Quienes lo vieron dentro de un campo de juego, saben firmemente que Grillo es un verdadero Espartano. Lo lleva en la sangre y ahora también en la piel.