4.11.14


VÉLEZ DUELE

4.11.14

 | COLUMNA DE OPINIÓN | Me siento a escribir éstas líneas desde el dolor. Desde la profunda tristeza y desazón que siento como hincha. Como uno más de todos ustedes.


Hoy es martes. Ya pasó (o no) bastante del sábado. Pero sigo sintiendo las mismas sensaciones que apenas terminado el último encuentro ante Quilmes. Si lo sentís tan adentro como yo, seguro Vélez te volvió a amargar el fin de semana. Uno más y van..

Llegábamos al día del partido ante el Cervecero confiados en revertir esa nefasta racha de visitante que se traía en el lomo. Tras haber ganado las dos primeras presentaciones en dicha condición, se acumulaban cinco derrotas al hilo. La victoria ajustada (pero merecida) ante Banfield había sido una brisa de alivio dentro de tanto padecimiento. El equipo no mostró su mejor faceta, pero ganó. Y eso, al menos momentáneamente, calmó un poco las cosas. El momento de reafirmar lo hecho era el sábado. De visitante. Ante Quilmes, el peor del torneo. Rival que, de local, había logrado imponerse en un solo partido en el torneo.

Comenzó el encuentro y en menos de quince minutos, Vélez ya caía por 2-0. Ambos goles producto de falencias e infortunios propios. En el primero, Romero perdió su marca en una jugada parada. La falta de timing en un cierre de Cubero y una pifia de Rolón cerca del arco, pegaron el segundo cachetazo. En una situación así, un equipo pone el pecho y dice presente. Da la cara. Pero no. Vélez no tuvo una sola situación de gol en todo lo que restó del primer tiempo. Y no es la primera vez que esto ocurre. Es una película que, lamentablemente, vimos varias veces en este torneo. Es incomprensible que un equipo que se encuentra abajo en el marcador, no haga más que toqueteos intrascendentes en mitad de cancha. Sin llegadas, sin profundidad. No hay sorpresa, no hay rebeldía. No hay nada. Quilmes, al que no le sobra, más bien lo contrario, lo manejó a su gusto y placer. Muchísima bronca.

En el complemento sí se quiso jugar a otra cosa. Sí se notó un cambio de actitud. ¿Hubo reto en el vestuario? No lo sé. Pero sí se cambió. Se fue al frente. Se fue a ganar. ¿Por qué había que esperar a ir dos goles abajo para tener esa reacción? ¿Por qué no salir a matar así desde el arranque? ¿Por qué regalar 45 minutos? Vélez fue. Y llegó al empate. De la mano del incansable Lucas David Pratto. El único que demuestra, fecha tras fecha, hambre y corazón para sacar todo adelante. Éste equipo no te merece, Oso. Soy un agradecido de tenerte, pero una institución con la historia y la gloria de Vélez, no puede depender de un solo jugador. No se puede ser Pratto dependiente. ¿A dónde están los que tienen que acompañarlo? Éste Vélez está inmerso en un bajón anímico y futbolístico.
El equipo está desbalanceado, partido. Es endeble en defensa y obvio en ataque. Las culpas son compartidas: jugadores y cuerpo técnico.

Voy a excluir del análisis a los jóvenes. No se les puede exigir que saquen adelante esto. Sí a los más grandes. Cubero, Domínguez y Papa, los referentes del plantel, juegan cada vez peor. Y los tenemos a los tres en una misma línea. Cabral y Romero, el doble cinco, los que deben crear y hacer jugar al resto, están completamente desaparecidos. Erráticos y hasta desganados. Lejísimo están del buen nivel que supieron tener. Después aparecen también Sosa y Caraglio. No desconfío de las excelentes condiciones del uruguayo, pero también está en un momento individual muy malo. No está exento de la defensa. No da seguridad. Y eso no se le puede permitir a un arquero. El segundo, el único refuerzo, es nueve y no hace goles. Yo le tenía fe, debo confesar. Veo el trabajo sucio que hace, pero no entiendo cómo no juega dentro del área, que es su hábitat natural y preferido. No conozco la interna para saber si es a pedido del entrenador o iniciativa propia por no tocar el balón. Lo que fuera, no ayuda.

Del entrenador también hay mucho para hablar. Es otro de los principales responsables del momento del equipo. Trabaja arduamente en la semana, pero comete el error de muchos directores técnicos: no sacar a los más grandes cuando debe hacerlo. Unos dirán que confía en ellos para revertir el mal momento. Otros, los más malos, que se casa o no se anima a sacarlos por miedo a que le pongan al plantel en su contra. Lo cierto es que falla. Falla en no poner mano dura a lo antes mencionado y falla conceptualmente también. Porque hace jugar a futbolistas fuera de su puesto natural. Si bien se han desempeñado allí, ni Cubero es dos, ni Rolón es cuatro. Tampoco Ferreira es ocho ni Caraglio extremo izquierdo. No sobran los jugadores, pero se puede armar el equipo de otro modo, seguro.

Pero también quiero hacer una salvedad. El Turu está dando sus primeros pasos como DT y comete muchísimos errores, pero no merece las críticas destructivas y el hostigamiento que recibe. No quiero ver su cabeza rodar. Agarró un fierro caliente. Agarró un plantel cuando nadie quería. No se crean lo contrario, porque es mentira. Nadie (con nombre y laureles) quería agarrar a éste equipo que se sabía iba a vender porque no había plata. Hay que entender el contexto en el cual tomó las riendas. Le desarmaron el plantel y solo le trajeron un jugador, que para colmo no era de su principal gusto. Es lógico y entendible que tenga fallas. Está comenzando en esto. Pero José Oscar Flores es Vélez, no se olviden. Eso no implica que tenga todo perdonado, tampoco confundan. Hay que marcar sus errores y criticarlo, pero no con la dureza y hasta maldad que se leen en las redes sociales. Quiero que siga, que se perfeccione, que revea sus errores y tenga la determinación de remediarlos.

Se avecina el partido más difícil del campeonato. El próximo domingo viene River al Amalfitani. Llega el puntero, invicto y mejor equipo del fútbol doméstico hoy por hoy. Vélez de local no perdió. Pero al equipo de Gallardo no se le gana de casualidad. No existe el "como sea". Para vencerlo, el Fortín deberá sacar lo mejor de si. No se pudieron haber olvidado de jugar al fútbol. Motivados también tienen que estar. Será una muestra de carácter de cara a lo que viene.

Como hincha les pido que dejen la vida. Pongan huevos y corazón. La actitud no se negocia. Vélez es mi vida, quiero que deje de dolerme.

Escrito por Emilio Carranza. (@EmiCarranza11 en Twitter)