11.11.14


JUGADOR POR JUGADOR

11.11.14

 | VÉLEZ 1 - RIVER 1 | El Fortín mostró una buena cara, completamente distinta a la que se venía viendo. Jugó un gran primer tiempo, presionando y asfixiando al puntero River. Luego cayó un poco, pero pudo haberlo ganado. Paso adelante.


Sosa (6): Buena tarea la del arquero uruguayo. Falló en algunas salidas, pero redondeó una correcta actuación en líneas generales. Si bien River llegó pocas veces a su arco, lo encontró casi siempre bien parado y dando buenas respuestas.

Pérez Acuña (7): Uno de los mejores de la cancha. Jugó un primer tiempo sensacional. En defensa cerró su lateral. Controló perfecto a un delantero de gran experiencia y movedizo como Mora. En ataque abrió la cancha y aportó sorpresa. En una de sus incansables trepadas, mandó un excelente centro que terminó siendo asistencia para el gol de Caraglio. En el complemento siguió impecable en la marca, pero dejó de aportar en ofensiva. Con humildad y sacrificio se ganó el puesto.

Cubero (7.5): Si el sector derecho de la defensa fue casi impenetrable, fue también por su actuación. Poroto, que venía de dos partidos bastante malos, tuvo una noche realmente muy buena. Muchos le tenían desconfianza por tener que marcar a Teo Gutiérrez, uno de los mejores delanteros del fútbol doméstico. Pero el capitán fortinero lo anuló. Le ganó siempre. De arriba y de abajo. El colombiano, fastidioso, le propinó un codazo que merecía expulsión. Fue, más de una vez, rueda de auxilio de Domínguez, tapando y solucionando los errores de su compañero de saga. Es un ganador y en éstos partidos se agranda. A mantener el nivel.

Domínguez (5): No tuvo su mejor encuentro el otro central velezano. Comenzó de buena manera, pero fue mermando con el paso de los minutos. Sufrió a Mora por abajo y padeció a Boyé por las alturas. Falló en varios cierres. Una jugada del primer tiempo lo define: la pelota se iba al lateral y, en vez de dejarla salir, arriesgó por demás tirándole una papa caliente a Sosa, quien despejó peligrosamente de cabeza. Cuando no salen las cosas, siempre hay que hacer la más fácil, no complicarse solo.

Papa (5.5): Aceptable labor la del zurdo santafesino. Contrariamente a lo que su puesto indica, fue más productivo en ofensiva que en el retroceso. Buen primer tiempo, participando con asiduidad en la generación de juego del equipo y llevando peligro por su costado. De una gran jugada individual suya pudo haber venido el 1-0 de Vélez. Pero Cabral falló (de cabeza) primero y luego Asad hizo lo propio. En el segundo tiempo cayó notoriamente su nivel. No complicó con sus subidas y sufrió mucho en defensa, más que nada con el uruguayo Carlos Sánchez.

Asad (6.5): Uno de los mejores partidos de Yamil desde que debutó en Primera. Si bien no luce demasiado recostado sobre la banda, desde el pitazo inicial se mató por el equipo. Tuvo un par de buenas incursiones dejando desairado a un áspero marcador como Funes Mori. Se asoció de buena manera con Pérez Acuña y Pratto. Se erró un gol clarísimo. Cuando se para como enganche, aparecen sus mejores cualidades. Juega a un toque, es elegante y preciso. De sus pies nació un pase bochinesco al Oso, que casi termina en el tanto de la victoria.

Romero (6): Aunque no termina de regresar al nivel que lo llevó a ser seguido por grandes equipos europeos, de a poco, el Perro, va levantando su funcionamiento. Hace una muy buena dupla con Desábato. Cuando hay que meter, meten. De hecho fue determinante en no dejar jugar al rival. Presionó la salida de Rodríguez y recuperó varias pelotas. Pero cuando hay que jugar, sabe que detrás suyo hay un cinco tapón, se relaja (en el buen sentido) y juega con más libertad.

Desábato (7): Otro de los grandes baluartes que tuvo el Fortín. Volvía después de un desgarro y no se notó en absoluto su falta de ritmo de partidos. Patrón del mediocampo. Robó incontables cantidad de balones. Siempre la entrega al pie. Hasta se animó a ir alguna que otra vez. Es el eje, el que le aporta el equilibrio al equipo, la rueda de auxilio de unos y otros. Pieza más que necesaria, no puede faltar.

Cabral (6.5): Puede pasar cualquier cosa cuando lo hacen jugar por un costado. O te pinta la cara o se desdibuja y pierde claridad. En los primeros 30/35 minutos, fue el conductor, el que dirigió la batuta. Se juntó eficientemente con Papa y Pratto y de allí surgió lo mejor de Vélez. Por ese sector, el equipo atacó y lastimó en esa primera mitad. Luego pareció acusar un poco el cansancio, se desgastó y bajó el nivel. Pese a eso, ayudó mucho en la marca.

Pratto (6): Voy a separar en dos el partido del Oso, la Bestia de Liniers. En actitud y entrega, un 10. Como siempre. Los corrió a todos, luchó, fue al suelo y recuperó pelotas. Es el primer defensor. Contagia. Pero con la pelota estuvo extrañamente peleado. Careció de lucidez y precisión. Tuvo los goles de la victoria y los desperdició. Primero, tras una jugada inhabitual en el área, recibió la pelota casi de carambola y tardó en rematar; Barovero tapó. En la segunda, recibió un exquisito pase de Asad, quedó mano a mano con el arquero y prefirió pasarlo por un costado en vez de picársela; Mercado la despejó sobre la línea.

Caraglio (8): La gran figura. El mejor de la cancha. Brillante partido del único refuerzo del plantel. No solo hizo el gol que tanto se le venía negando, si no que aportó en varios aspectos del juego: jugó excelente de espaldas al arco, siendo descarga para sus compañeros y abriendo la cancha en reiteradas ocasiones. Se asoció bien con Pratto y los volantes. Les ganó siempre a los (muy buenos) defensores rivales. De hecho hizo amonestar a casi todos. De principio a fin (le dejó su lugar a Cáseres a los 77'), lució. Se merecía un partido así. Ojalá sea el trampolín necesario para alcanzar su plenitud.

Rolón (4): Vio acción por Cabral a los 31 minutos de juego. Se ubicó sobre el costado derecho, pero no gravitó. Prácticamente no participó del juego.

Cáseres (5): Ingresó para ubicarse bien de punta, sobre la izquierda. Piso el césped con sus habituales ganas y entusiasmo, pero tampoco logró ser desequilibrante. Pecó de soberbio (cosa rara en él) en unas, resolvió mal en otras. Le pegaron bastante y el juez no cobró casi ninguna.

Villalba: Entró al campo por Desábato con el tiempo cumplido. No llegó a tocar la pelota.