4.11.14


EN LA LONA

4.11.14

 | COLUMNA DE OPINIÓN | Bochornoso es quizás el adjetivo que más se acerque al partido que ¿jugó? Vélez. Una nueva pálida imagen deja a las claras que lo institucional siempre trae consecuencias en lo futbolístico. En un ambiente revuelto, las elecciones parecen ser dentro de la cancha.


Del mínimo reconocimiento de las primeras fechas solamente quedan los recuerdos. Todo lo demás, se fue. Agua por todos lados. El Fortín muestra que su material no es fuerte, sino más bien débil, fácil, muy fácil, de quebrar. Para zafar esta pésima imagen nos queda un solo factor: el equipo sin Pratto. Una duda enorme que esperemos no tener oportunidad de (volver) a comprobar. 

La imagen actual empaña imágenes que estaban en un pedestal. Uno de los jugadores más trascendentes de nuestra historia se ve golpeado por la actual ineficacia de poder para un equipo que salga y juegue al fútbol. El ídolo más grande de la contemporaneidad velezana va ensuciando esos más de 500 partidos que tiene en la espalda: está golpeado y perjudica al equipo. Para colmo, el estandarte defensivo es ahora el bufón de turno para hablar en un medio de internet sobre las elecciones del próximo 15 de noviembre con una liviandad admirable.

Del juego con Quilmes, el último de la tabla, no se puede remarcar nada. Ni la pésima demostración del primer tiempo, ni la tibia del complemento. Solamente un jugador se pone el equipo a las espaldas y sale a justificar su sueldo. El resto es agua. Sin ideas, sin proyecciones, dejamos de ser ese equipo aguerrido que supimos ser. Hoy la imagen es totalmente adversa y solamente quien se puede arrepentir de esto es quien no cobra una cantidad enorme de plata por vestir una camiseta y hacer fuerza por el club. Siempre, el hincha.

La chance más importante se viene el domingo. La oportunidad de cortar el invicto y demostrar que los errores pueden remediarse. Espero de todo corazón estar encontrándome el fin de semana próximo hablando de todo esto y recordarlo como un vacío del cual pudimos salir.

Escrito por Franco Vignozzi. (@franvignozzi en Twitter)