14.11.13


Viaje a la 8ª Convención de Peñas

14.11.13

Salimos con la peña el domingo mismo del partido, alrededor de las 2 de la mañana. Ya habíamos hecho la previa de nuestro viaje, que ya es un rito en cada incursión a tierras fortineras. Preparamos los bombos, el “redo” y las banderas de palo, un par de cantitos y nos fuimos.
A medida que iban pasando las horas (y los vasos), cantábamos como si ya estuviéramos en la cancha. Pero no estábamos todos. Una parada a recoger a los chicos que faltaban por Villa María y a continuar. Ahora sí, llenamos el colectivo, y seguimos por la 9.

Pasó la noche, y el sol nos empezaba a decir que la noche y el viaje se pasaron volando, pero no nos doblegamos, seguimos en la nuestra. Cuando el cansancio nos ganó, a dormir, solo una hora y treinta minutos (que también se pasaron volando).

Al grito de ¡YA LLEGAMOS! (de quien escribe) se empezaron a levantar los cuerpos, aunque algunos intrépidos y soldados nunca aflojaron durante toda la noche. El colectivo paró atrás del “poli”, larga caminata, y llegamos a la convención. Nos acomodamos, colgamos los trapos, y empezamos con los saludos a los hermanos velezanos de otras provincias, nos juntamos todos, y empezamos a cantar. “Tomate un traguito”, “¿está puro cordobés?”, “este vino es bien mendocino”, unas frases que uno siempre se escucha. Terminada la convención, nos trasladamos, cual mudanza entera, a los quinchos, llovió, y nos fuimos debajo de la autopista. Seguimos cantando, revoleando banderas, agitando los brazos. Y cual manada, nos fuimos derecho para la cancha.

Agitamos nuestras banderas durante todo el partido, cantamos y nos divertimos. Terminado el partido, nos fuimos todos a nuestros respectivos transportes, sin antes desearnos un “buen viaje”, y esperando que el tiempo nos junte más seguido.
Foto: Daniel Martínez
Escrito por Tato Bedrán. (@bedrantato en Twitter)