19.10.13


500 veces gracias

19.10.13

En la vida cotidiana solemos escuchar muy a menudo la palabra amor. ¿Qué es el amor? El diccionario define la palabra como “un conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, o bien a las cosas, ideas, etc.”. Esto nos da el pie para decir que existen distintos tipos de amor, y distintos grados de amar a una persona, un objeto o una idea. En este caso, haremos referencia al amor por un club o, como es conocido en el ambiente, el amor por la camiseta, por los colores. 
En el fútbol argentino -quizás el más cambiante del mundo- es difícil encontrar jugadores, directores técnicos, dirigentes y hasta hinchas o simpatizantes que realmente sientan amor por la camiseta que representan. Es así como todos los fines de semana podemos ver como varios directores técnicos se quedan sin trabajo, como jugadores se pelean entre sí o con el público y tantas otras cosas que distan mucho del concepto de amor por la camiseta. 

Sin embargo, como en casi todos los aspectos de la vida, hay excepciones. Una de ellas, y quizás la más representativa, es Fabián Alberto Cubero. En el día de ayer, en el partido que Vélez le ganó a Racing por 1-0 en el Cilindro de Avellaneda, “Poroto” cumplió su partido número 500 vistiendo la V azulada. Una cifra que puede sonar rara para los tiempos que se viven en nuestro fútbol, dónde la plata y los negocios marcan el ritmo del juego. 

Pero, ¿es el hecho de haber jugado prácticamente toda su carrera en el club del cual es hincha lo único que demuestra su amor por nuestros colores? No. 

Suele decirse que las emociones asociadas al amor, tal como lo conocemos, pueden ser extremadamente poderosas. El capitán del equipo comandado por Ricardo Gareca es un claro ejemplo de esto, ya que ha demostrado más de una vez que no es un jugador más. Por citar algunos ejemplos, podemos recordar cuando fue a disputar una pelota al suelo con la cabeza, en un partido frente Argentinos Juniors, en el Clausura 2012; o cuando jugó gran parte del partido contra Unión Española de Chile, válido por la Copa Libertadores 2011, con un vendaje en la cabeza a causa de una hemorragia provocada por un corte. 

También, en nuestro país –y en el mundo-, la palabra amor contiene una gran variedad de interpretaciones y significados. Y éste es el significado que le dio Poroto: competir al límite de sus posibilidades físicas, encargarse de dejar todo en cada pelota, de luchar, de buscar, de soñar, de entusiasmar e ilusionar a sus compañeros y a la gente. 

Por eso, desde este espacio, no alcanzan las palabras de agradecimiento por esta historia de amor que comenzó aquel 17 de noviembre de 1996. 500 veces gracias por los goles importantes. 500 veces gracias por las patadas bien –y mal- pegadas. 500 veces gracias por la entrega. 500 veces gracias por el amor. 500 veces gracias por el sentimiento. 500 veces gracias por los títulos. 500 veces gracias por la gloria. 500 veces gracias por todo lo que te liga al club. 

¡FELICES 500, CAPITÁN! ¡SOS MÁS QUE UNA LEYENDA! 

Escrito por Hernán Alvarez (@hernanfalvarez en Twitter)