1.10.12


Sólo un tropezón

1.10.12

Podremos coincidir que en líneas generales, ha sido el peor de todos los partidos que del 2009 a esta parte le vimos jugar a este Vélez. Eso no tiene dudas, no hay cuestionamientos sobre esta afirmación. Tanto, como decir que Colón ganó justamente, que fue efectivo y golpeó en los momentos justos en una mandíbula de Vélez que andaba endeble, para hacerlo besar la lona. A partir de esto, se abren dos caminos que son necesarios allanar para elegir siempre el correcto.
Si bien es imposible que en todos los encuentros se salga a jugar de la misma forma, con la misma tenacidad; aún en la vista quedaban frescos los últimos dos encuentros en los que el equipo se floreó, aplastó al rival, lo humilló y fue un canto de sus virtudes. Por eso sorprendió ver a un Vélez al que le costó entrar en ritmo, ponerse la pilcha de candidato que supo ganarse hace unas semanas, asumir el protagonismo en el juego y salir a comerle el hígado a un equipo que venía de perder hacía dos días en su casa por la Sudamericana. Porque pareció el Fortín en vez del Sabalero el que venía de jugar en la semana. Porque le facilitó los caminos al rival con dudas que pagó caro en los tres goles que le convirtieron en un primer tiempo, algo inédito para este equipo que terminó recibiendo en noventa minutos la misma cantidad de goles que le habían convertido en los ocho anteriores. Pasó de tener cuatro goles en contra a ocho en tan solo un partido. Porque en la tarde de Liniers y del Amalfitani fue poco lo positivo, cuando la derrota se consumaba y los intentos por revertir la imagen eran estériles.
Porque cuando quiso asimilarse, entrar en parentesco con aquel que enfrentó a River; le faltó unos minutos de lucidez para que la recuperación sea concreta. Porque la forma que anotó y descontó Vélez para poner el encuentro de 0-3 a 2-3, estaba la radiografía del encuentro. Tanto en el gol que anotó Ariel Cabral como el segundo de Fortín marcado por Lucas Pratto; la jugada no fue limpia, fue sucia y en medio de barullo encontró el equipo la alegría. Pero Curuchet capturó un flojo rebote de Montoya y aprovechó el quedo de la última línea en las segundas jugadas y sentenció el encuentro, el resultado y sepultó la chance de Vélez de treparse a lo más alto.
Porque si por algo dolió la goleada (más que por ella en sí) fue porque Vélez dejó correr la chance de verse empezar la semana en las alturas del Inicial e inalcanzable. Es obvio que no termina la cosa aquí, que recién se cruzó la mitad del torneo y que la punta que está a dos puntos el próximo fin de semana, de conseguir la victoria, será punta dominada al visitar a La Lepra. Pero Vélez tiene que hacer que Rosario quede tan cerca como hizo de Boedo hace una semana. Hoy el Bajo Flores le ha quedado lejos y Vélez lo sabe.
Algunos cuestionaron y aún seguirán cuestionando el cambio de Mariano Bíttolo que hizo Gareca a los 22 del primer tiempo para que ingrese Gino Peruzzi. El mismo cambio que en el vestuario el entrenador lamentó realizar. Son esos mismos que siempre cuestionaron al entrenador porque demoraba en hacer los cambios cuando el equipo caía derrotado. Esos comentarios pierden credibilidad e importancia. Lo que sí puede afirmarse es que Vélez no fue Vélez y esa es la peor forma de caer derrotado.
¿Será el golpe anímico que lo tumbe o el punto de partida para seguir peleando con mucho más énfasis hasta el final? Sea lo que fuere que tiene el destino y la pelota para este equipo es que siempre sea la derrota o la victoria al estilo Vélez.
Nota de Carlos Martino del Sitio Oficial.