5.9.12


El Fortín

5.9.12

Sufrido, pero de lo mejor. Quizás sin el brillo de las luces de neon de un juego superlativo. Tal vez, sin la marquesina que anuncia una gran función. Pero sí, con la firma garantizada de que el espectáculo llevará su impronta, su estirpe y su corazón. Porque más allá de necesitar de grandes dosis de fútbol para dejar en el Amalfitani los tres puntos que se pusieron en juego en la tarde noche del sábado, se necesitó de eso que vulgarmente en el vocabulario popular se lo conoce como “HUEVOS”.
Porque fue laborioso el triunfo para Vélez Sarsfield. Fue de esos que tenés que transpirarlos, sentirlos y si es posible, sufrirlos al máximo para poder valorarlos; no porque no se le de la importancia que merece, sino porque a la larga en la cuenta del campeonato son de esos puntos (de a tres) que te enfrentan con la lucha por el campeonato.
Había que ganar en casa, tanto o más que como se ganó hace poco más de una semana en San Juan. Para desterrar los fantasmas de los que buscaban detrás de las paredes los vestigios de una racha nefasta cuando se reciben visitas. Para justificar lo bueno fuera, para mandar mensajes a todos de lo que puede hacer el equipo.
Con la pilcha de estreno (se lució por primera vez el nuevo modelo alternativo tricolor de Topper), esa que tantas veces fue catalogada como negativa y que tan bien empilcha al equipo. Con un sinfín de complicaciones que se fueron tratando de resolver desde el vamos, porque si bien Gareca estuvo tranquilo de haber podido repetir a los mismos once que vencieron en San Juan, se encuentra como balance de la victoria ante Belgrano que hasta quizás pueda realizar dos variantes de no llegar Francisco Cerro (se fue lesionado) y Jonathan Copete (acusó dolencias en el pie izquierdo); más la expulsión de Chucky Ferreyra. Porque encima se había puesto en ventaja con un muy buen gol casi de palomita del Poroto Cubero con todo lo que había costado anotar y en menos de un minuto, saque del medio y contra de por medio, Zapata igualó el partido para el Pirata.
Aún así y con todo eso, más las lesiones y un juego demasiado duro de parte de la visita, que no dudó de abusar de la pierna fuerte en cada balón dividido, llevaron al encuentro a las asperezas. Entonces entendió Vélez que necesitaba un poco más para ganarlo. En esas divididas apareció la viveza de Facundo Ferreyra para ir en busca de un balón contra la línea de fondo, desbordar y buscar un centro que fue interrumpido (gracias a Dios) por Sergio Rodríguez, que descolocó a Olave y que puso a gritar a todo el Amalfitani. Vélez ganaba el partido y merecía la supremacía de ir a buscar el partido por sobre un rival que fiel a la idea de los que visitan Liniers, vino más a especular que salir en la búsqueda del triunfo.
Quedará para el análisis la jugada que interpretó Lunati que Ferreyra abusó del movimiento de su codo para irse expulsado. El lamento de perderlo a Pancho Cerro con todo lo que significa para este Vélez, desde la recuperación y el alma. La firmeza de tenerlo bajo los tres palos a Germán Montoya, que atraviesa por un momento fantástico. La seguridad y el gran torneo que viene realizando en estas cinco fechas Fernando Tobio. La mística ganadora de Fabián Cubero que es emblema y corazón del equipo. La entrega de Lucas Pratto, a quien se le niega el gol, pero que deja cada gota de sudor empapando la camiseta.
Hoy Vélez mostró el carácter que necesita un equipo que desea coronar. Hoy el Fortín volvió a ser el Amalfitani.

Fuente: Sitio Oficial (Carlos Martino)