19.3.12


Unión 3 - Vélez 3: Buen ataque, ¿y la defensa?

19.3.12Vélez caía ante Unión que lo durmió con un gol de Erramuspe, pero rápido lo dio vuelta con tantos de Juan Manuel Martínez de penal y de Iván Bella. En el complemento estiró la ventaja con un golazo del Pocho Insúa, pero cometió los mismos errores en la pelota quieta y el Tatengue se lo terminó empatando. Al final lo tuvo Pratto en dos pero las tapó Bologna. Partidazo con sabor a poco. 

Cuando aparecen encuentros de esta magnitud en el horizonte de un equipo que aspira a mucho, generalmente suelen ser termómetros de cara a lo que va a venir. No por el rival –aunque un poco sí- que venía necesitado sin triunfos ante los suyo; pero sí por el contexto, el marco y el momento por el que se camina en el Torneo Clausura 2012. Esa clase de partidos que tienen en sí mismos la impronta de los que te bendicen o maldicen lo que falta por venir. Así era y terminó siendo el compromiso que lo aguardaba a Vélez Sarsfield en el 15 de Abril.

Porque cuando en simultáneo los que pelean arriba se veían las caras, el conjunto de Ricardo Gareca tenía la chance de pasarles por al lado, tocarles bocina y seguir camino hacia la punta. Porque el marco se vestía de gala para recibir una tarde futbolera con un cielo inmaculado augurando lo mejor. Es que aún cuesta distinguir lo bueno o lo malo de un encuentro que pasó por todos los estados y del que cuesta acomodarse por más que la punta haya quedado a un paso y la ilusión intacta. Pero cuando se escapa como se escapó la victoria esta tarde, la estantería sufre un cimbronazo como si se hubiese registrado en la escala Richter los decibeles de un sismo.

Porque en la primer parte del primer tiempo, Unión se había puesto en ventaja con una pelota quieta –su mejor armar y mucho más aún después de esta tarde ante Vélez- que Rodrigo Erramuspe cambió por gol de cabeza superando en la marca a Víctor Zapata. Porque dos minutos más tarde, Vélez hilvanaba una gran serie de toques en tres cuartos de cancha y Martínez se metía en el área para ser derribado por Enrique Bologna y para que Laverni marque el punto penal. Porque el mismo Burrito le cruzó el tiro desde los doce pasos y volvió estéril la estirada de Bologna en el empate en el marcador. Porque diez minutos más tarde, Iván Bella ensayó su obra frente a Olimpo y otra vez buscando un centro a la cabeza de Óbolo su remate se cerró de golpe y encontró la red al mismo tiempo que Vélez encontraba la ventaja en el marcador. Porque hasta el momento el Fortín no mostraba señales de su buen juego pero se ponía arriba en un marcador que le parecía esquivo y lo ganaba aún y a pesar de esto con justicia. Porque parecía todo cerrado, mucho más cuando en el segundo tiempo, después de una serie fantástica de toques, yendo de derecha a izquierda y metiendo una pelota punzante al centro, a los ocho minutos el Burrito se la bajó de cabeza a Insúa que mano a mano definió y clavó el 3 a 1. Porque con la ventaja a favor y administrando el juego ante un Tatengue desnudo de falencias y colorado de la vergüenza, Vélez no supo aprovechar las incontables situaciones que podía generar y que dilapidaba una tras otra.

Porque ahí fue el punto de quiebre del encuentro. Porque no tuvo argumentos defensivos para sostener lo que había alcanzado. Porque en esa misma pelota quieta que lo inquietó –rara paradoja- vio como Unión volvía a la vida entre los muertos y descontaba otra vez con el flaco Erramuspe que parecía evidenciar sus primeras cuatro letras de su apellido en la marca velezana. Porque por más que Gareca mandó a cancha a Lucas Pratto para la explosión y a Héctor Canteros y Ariel Cabral para la contención, circulación y tenencia; Vélez no pudo hacer uso de esas opciones y se quedó viendo como a diez del final el ingresado Pablo Magnín vestía de partido épico para los suyos encontrando un tiro defectuoso al arco de Donnet después de un fallido despeje velezano en un tiro de equina igualando un encuentro imposible. Imposible como la doble tapada, una tras otra de Bologna a Pratto que buscó ser héroe pero lo terminó convirtiendo al arquero rival. Porque Barovero también se probó esa pilcha tapando a mano cambiada la victoria del local. Porque en la última de los cuatro que adicionó Laverni, fue el Pocho Insúa el que le puso suave la cabeza a un centro que tenía aspiraciones grandes para la visita. Porque al final el empate fue para unos, lo que no fue para los otros, por el lado que se lo miro.

Por eso cuesta acomodarse al empate. Por eso el partidazo fue para algunos y quizás no para otros. Los seis goles le ponen ese mote junto al ritmo de juego que también hizo su parte, pero en la suma de situaciones que se enumeraron en este informe más los insultos de bronca de Ricardo Gareca le ponen la duda de jerarquía al resultado.

En definitiva y políticamente correcto, el punto suma más que la verdad obvia de estas palabras. La visita siempre cuesta y Vélez tiende a cosechar en casa lo que siembra afuera. La lucha está latente y la marca que dejó este partido, pensando en lo que va a venir aún no define reacción, no muestra prenda de lo que puede venir. Porque defensivamente incorrecto, fue el juego de Vélez cuando el balón se jugó después de estar quieto.

Fuente: Sitio Oficial. Carlos Martino