3.8.11


Yo creo en Vélez

3.8.11

Sills, Kim, Peruzzi, Ortiz, Rescaldani, Ramírez, Correa, Cubero, Martínez, Canteros, Freire, Ferreira y la Basílica.

A modo de tradición y/o de cábala, el plantel campeón visitó la Basílica de Luján para pedir y agradecer.
Por costumbre y por fe, para agradecer y para pedir, o sólo por simple cábala, Vélez visitó ayer la Basílica Nacional Nuestra Señora de Luján para cumplir con estos motivos válidos, coherentes. Sea como sea, el hábito vale.
“Dale, muchachos, metanlé que no llegamos. Tenemos misa a las 12”, gritaba Ricardo Gareca sobre el cierre de la práctica para apurar a los rezagados. Terminaron temprano y se bañaron rápido. Fabián Cubero compró algunos rosarios que, tras haber sido bendecidos por el cura, iban a ser repartidos por el plantel. A las 12.23 ya estaban todos dentro de la Basílica.
Alrededor de las 12.45, la misa del Padre Eduardo había concluído. Programa que hace previo a cada inicio del campeonato desde el comienzo de la era Gareca, el plantel compartió la misa junto al cuerpo técnico y algunos dirigentes por horas del mediodía. Cubero, como representante del grupo, explicó las razones de este acercamiento divino: “Venimos a agradecer y a pedir. Por el lado del deporte, venimos a agradecer principalmente. Después, pedir, pedimos por la familia, por la salud”. El capitán, a la vez, admitió quién es el principal promotor de esta visita bimestral: “El técnico es el que nos propone este programa. Y también sirve para seguir la cábala, pero ese tema va por cuenta de Ricardo”. Y destaca la razón medular de esta práctica cristiana: “Más que por el bicampeonato, venimos a pedir por un buen año sin lesiones y un grupo unido”. Y a modo de mensaje, concluye: “Es bueno ser agradecido en la vida...”.